Carta de contra-amor
- Stephanie Montoya
- 9 nov 2017
- 1 Min. de lectura
A mí misma:

Hoy de nuevo me han llamado "puta".
Y sí,
soy una puta.
Puta, asumirlo y vivirlo, y apropiarse de ello.
P U T A en mayúsculas.
Puta sin familia, puta indómita; puta en el trabajo, en la academia,
en el amor... y especialmente
en
el
desamor.
Puta sin arraigo,
Puta sin más hogar que mí misma.
Puta histérica,
Puta histórica,
¡Puta histriónica!
Y sí,
soy una puta, y me llega.
Me gusta pensar que las cientos de veces que me han llamado puta,
"LA PUTA",
"ESA PUTA",
me empoderan de esto, de mí.
Porque está bien no tener ni el hogar, ni el lugar, ni la familia que a veces me he llegado a soñar.
Y está bien la soledad y está bien asumirlo y asumirme, y esta bien
seguir
caminando.
Es transgresor y también lo es cuando intenté no serlo... está bien haberme intentado y reinventado.
¡Que puta belleza ser una puta!
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